Fuente: Ilustraciones para Predicaciones -
Autor: Ing. Arturo Quiros Lepiz
Agosto 23
Una vez, un hombre se dio cuenta que no veia bien, no solo al querer leer, sino al caminar por la calle; las caras de las personas las veia borrosas, a veces, incluso se sentia mareado. Por este motivo decidio ir a un oculista.
El medico le receto un par de anteojos, que por el aumento que tenian, eran bastante pesados. Al poco tiempo de usarlos, la nariz empezo a protestar.
-”¡ Eh, estos anteojos son muy pesados, me molestan! ¿ Y por que tengo que aguantarlos yo, si funciono bien?”
Los ojos le respondieron:- ” Ten paciencia, es que no vemos bien y dependemos de ti para que sostengas los lentes”.-
-” No estoy de acuerdo, arreglenselas como puedan, a mi esto me molesta y no es mi culpa”- volvio a protestar la nariz.
-”¡ No te quejes tanto, que nosotros tambien lo sostenemos y no armamos semejante lio!”, gritaron las orejas, cansadas de escucharla.
Sin embargo, la nariz no hizo caso a las razones ni suplicas de los ojos, y disimuladamente comenzo a corcovear, se movia de abajo para arriba, de un costado al otro, hasta que se movio de tal manera que los anteojos se cayeron al piso.
Claro, en ese momento el buen hombre iba caminando y al caerse los anteojos, tropezo y cayo con todo su peso hacia adelante.
..Y, ¿ saben que se rompio?: La nariz.


